Declaración sobre la situación económica y social de Argentina y del movimiento obrero

XX Congreso Extraordinario de la FETERA

Con la presencia de 49 delegados de organizaciones sindicales y sociales de todo el país, el Congreso de la FeTERA consideró ampliamente la situación del movimiento obrero en la Argentina, en la región y en el mundo.

El dato relevante del momento es la fuerte ofensiva del capital contra el trabajo, los recursos naturales y la sociedad en su conjunto, que se expresa como un furibundo ataque a los derechos laborales y sindicales. Situación agravada en nuestro país desde la asunción del Gobierno de Mauricio Macri en diciembre del 2015 y más aún con el acuerdo suscripto con el FMI por tres años desde junio 2018, una verdadera hipoteca sobre el conjunto del pueblo.

Además, la Argentina preside el G20 durante el 2018, con reunión de presidentes el 30/11 y 1/12 en Buenos Aires, en donde pretenden avanzar en el acuerdo  del poder a favor de la ganancia y contra el salario y los ingresos populares. Desde la FeTERA somos parte activa de la multisectorial que analiza la realización de una contra cumbre popular y gran manifestación de repudio a las políticas impulsadas por el G20.

La iniciativa política del gobierno se orienta en un profundo ajuste contra los ingresos y derechos de las trabajadoras y los trabajadores, y una reaccionaria reestructuración de las relaciones y condiciones laborales, especialmente concentradas en la búsqueda de regresivas reformas laborales y previsionales.

Es algo que ocurre a todo nivel y de manera regular, con despidos en el sector privado o estatal, desarmando el patrimonio histórico construido por el pueblo argentino. De hecho, la situación recesiva e inflacionaria que vive la Argentina supone una gigantesca transferencia de ingresos desde la mayoría de la sociedad a los sectores más concentrados de la economía.

La corrida cambiaria procesada en los meses de mayo y junio derivó en una gran devaluación del tipo de cambio y elevadísimas tasas de interés, confirmando la tendencia especulativa de la economía argentina, a costa de la calidad de vida de la mayoría de la población.

Resultado de ello es la baja del salario, con paritarias con techo y muy lejos de la inflación estimada para el año, en clara evidencia de transferir a los trabajadores y a las trabajadoras el costo de la crisis económica. La situación económica profundiza el efecto negativo sobre el empleo con cesantías, suspensiones y mermas de los derechos sindicales, sociales y laborales. Ante el creciente conflicto social, la respuesta del gobierno es la represión, limitando los derechos que nos asisten.

En ese marco, venimos impulsando un plan de lucha sostenido, que ante la gravedad del momento exige la convocatoria a un paro de 36 horas con movilización de todas las centrales sindicales.

Se pretende tapar esta grave situación económica para nuestro pueblo con denuncias de corrupción. No tenemos duda en repudiar la corrupción de los que reciben y los que otorgan las coimas, práctica habitual en el orden capitalista, pero llamamos la atención sobre la distracción informativa que se pretende corriendo el eje de la discusión, privilegiando corrupciones pasadas, tapando las actuales y obviando el debate por la recomposición de ingresos del pueblo.

La ofensiva capitalista es posible por la fragmentación del movimiento obrero, agravado por la ausencia de una estrategia de unidad de acción compartida por el conjunto. Parte del problema es la dirigencia sindical que vive más como empresarios que como trabajadores. De ellos nada se puede esperar, sino demorar más la unidad necesaria del movimiento que lucha por reivindicaciones y una perspectiva de emancipación social.

Esta fragmentación viene de lejos y vale resaltar los esfuerzos desplegados por organizar nuestro nuevo modelo sindical expresado en la CTA desde los 90. Somos conscientes de las dificultades para construir el camino de la autonomía, la libertad y la democracia sindical. Es un objetivo que no resignamos, pese a las limitaciones y dificultades que se nos presentan en la vida cotidiana.

Nuestra experiencia por un nuevo modelo sindical está atravesada por tensiones y dificultades que fracturan nuestros propósitos de organización y lucha, por lo que instamos a profundizar el camino de construcción del nuevo modelo sindical y de organización bajo los principios clasistas, anticapitalistas y antiimperialistas, contra el patriarcalismo y toma forma de discriminación, como sostiene nuestra CTA Autónoma.

Destacamos en ese sentido la lucha por sostener nuestras organizaciones en un proyecto de lucha y unidad. Remitimos al papel de la FeTERA y de la CTA Autónoma en la brega por la unidad en la lucha contra la política de las patronales y el gobierno, como se vio en estas horas en Córdoba ante el proyecto de privatización de la empresa provincial de energía, donde la FeTERA llevó su solidaridad y compromiso en defensa del patrimonio provincial.

Hay que mencionar que nuestra lucha es parte de una nueva dinámica de movilización social por conquistar derechos, tal como lo expresó recientemente la protagonizada por niños y niñas, adolescentes y jóvenes, que junto a otras generaciones pudieron acumular una histórica lucha por acrecentar los derechos por la igualdad de género.

Se trata de nuevas camadas de jóvenes que se incorporan con sus demandas a la lucha popular y es lo que asegura la condición de posibilidad para hacer perdurar nuestras convicciones e historia consecuente por la emancipación social.

En este marco resaltamos la convocatoria a la multitudinaria concentración del 21/02/2018, que habilitó la realización de 28 multisectoriales en todo el territorio nacional, con unas 825 organizaciones sindicales, territoriales que organizaron un Congreso Federal del Movimiento 21F el pasado 16/8 en el mini estadio de Atlanta.

Nuestro camino y destino es la unidad, más allá de los posicionamientos específicos de los destacamentos sindicales y territoriales del movimiento obrero, por lo que reivindicamos el papel de la FeTERA, de la CTA Autónoma y del 21F, como todas las articulaciones político sociales para obstaculizar los objetivos del poder y las clases dominantes, caso de la movilización popular contra la políticas reaccionarios sustentadas desde el G20.

Denunciamos la postergación de ejecución efectiva de la Personería Gremial de la FeTERA, que no quiere ser otorgada por el gobierno, más allá de las resoluciones favorables de la Justicia y en la OIT. Nos preocupa sobre manera que la Corte Suprema haya solicitado el expediente para revisión. El poder quiere restringir nuestro derecho a ejercer personería propia luego de más de 18 años de reclamo por nuestro derecho a la personería gremial.

¡Por un Paro Nacional de 36 horas con movilización en Unidad de Acción!

¡Solidaridad con todas las luchas en la Argentina en defensa de los intereses y las necesidades de las trabajadoras y los trabajadores!

¡Profundizar la lucha contra el tarifazo e instalar socialmente la concepción del Derecho a la Energía!

¡Paritarias sin techo que recompongan capacidad de los ingresos populares!

¡Frenar los despidos y suspensiones!

¡No a la reforma laboral y previsional!

¡Rechazamos el acuerdo con el FMI!

¡Por nuestra soberanía e independencia!

¡No a la intervención a la CTA Autónoma!

Mar del Plata, 24 de agosto de 2018

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